
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo afirmó que la reciente decisión de declarar como Área Natural Protegida los terrenos de Calica en Quintana Roo se basa en el “cuidado al medio ambiente” y no en una expropiación, como han sugerido algunos sectores.
Durante su conferencia mañanera desde Palacio Nacional, Sheinbaum Pardo anunció que la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Alicia Bárcena, proporcionará información detallada sobre los impactos ambientales de la mina y las razones detrás de esta declaración. “Dijeron que había expropiación, no es expropiación, es sencillamente el cuidado del medio ambiente”, enfatizó.
La presidenta recordó que su predecesor, Andrés Manuel López Obrador, había decretado anteriormente un número “muy importante” de hectáreas como áreas naturales protegidas, y subrayó que Bárcena había renunciado a su cargo en un gabinete anterior debido a su negativa a aprobar proyectos que pudieran afectar al medio ambiente. “Alicia Bárcena se negó hace muchos años a aprobar ese proyecto, porque sabía que iba a tener afectaciones al medio ambiente”, señaló.

Sheinbaum Pardo destacó que la decisión de proteger la zona se tomó en un contexto de aumento en la explotación de recursos en el área, más allá de lo que tenía autorizada. La presidenta instó a que se realice una evaluación completa de los impactos de la actividad minera, que ha sido objeto de fuertes críticas por parte de organizaciones ecologistas y comunidades locales.
La comunidad y los grupos ambientalistas ven con esperanza esta medida, mientras que Calica ha defendido su operación argumentando que cumple con las normativas vigentes. Sin embargo, la declaración como Área Natural Protegida representa un cambio significativo en la gestión de los recursos naturales en la región, marcando un posible giro hacia una mayor sostenibilidad y conservación ambiental en Quintana Roo.
Con esta decisión, el gobierno federal busca establecer un precedente en la protección del medio ambiente y la biodiversidad, en un contexto donde las tensiones entre desarrollo económico y conservación se hacen cada vez más evidentes. La próxima intervención de Bárcena se espera con gran interés, dado el impacto que la situación tiene en el futuro de la Riviera Maya.


