La presidenta evita aclarar si habrá más envíos de capos de la droga y detalla que ha pedido la extradición a México de algunos objetivos “muy importantes para el país”
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha subrayado este jueves la “reciprocidad” que establece el acuerdo sobre seguridad entre su Gobierno y el de Estados Unidos. El canciller mexicano, Juan Ramón de la Fuente, y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, de visita en el país, cerraron este miércoles un entendimiento pendiente desde hacía varias semanas que llega en un momento de fuerte tensión en la región. Sheinbaum ha remarcado que los principios sobre los que se sustenta el programa de cooperación son “el respeto a la soberanía y la integridad territorial”. “Era muy importante, por todas estas declaraciones de algunas personas, relacionadas o no con el Gobierno de Estados Unidos, de que era necesaria una intervención de fuerzas de allá en nuestro país, que quedara muy claro”, ha desarrollado. “Para nosotros era fundamental”, ha reiterado.
De fondo, están las declaraciones de su homólogo estadounidense, Donald Trump, que esta misma semana, a las puertas de refrendar el acuerdo, reiteró que Sheinbaum se negaba a recibir su ayuda militar porque tenía “miedo” a los cárteles de la droga. A ello se suma el ataque de Estados Unidos a una embarcación procedente de Venezuela que supuestamente transportaba un cargamento de drogas. El ataque con misiles en aguas internacionales dejó 11 muertos y confirmó la escalada en la región del Ejecutivo de Trump, que justifica su afán intervencionista en el continente en la necesidad de poner fin al tráfico de fentanilo, una cuestión que se ha convertido en un problema de salud pública en el país.
“Estados Unidos respeta tanto la plataforma continental como la zona económica de México, eso es muy importante. Se acordó trabajo conjunto en la mar”, ha despejado cualquier amago de paralelismo la presidenta, que ha hecho especial hincapié en la “confianza” mutua en que cada país actuará en su propio territorio.
Para conjurar cualquier amenaza hipotética o real de una intervención de tropas extranjeras, además de alejar el fantasma de la imposición de aranceles, Sheinbaum ha optado por ceder a muchas de las peticiones de su homólogo, siempre con la línea roja de no poner en riesgo la soberanía nacional. Además de militarizar la frontera con más de 10.000 soldados, entre febrero y agosto de este año, México envió a Estados Unidos a 55 capos de la droga, todos a petición del país vecino, un escenario que Sheinbaum ha evitado aclarar si se repetirá en el futuro. Ahora, quizá, también suceda a la inversa.
La mandataria ha detallado este jueves que, en la reunión con Marco Rubio se habló de “algunos objetivos” que México quiere que se extraditen “de allá para acá”. “De eso hablamos cuando hablamos de reciprocidad”, ha enfatizado. “Nos interesan casos muy relevantes para México para los que se pide deportación o extradición, igual que ellos para allá”, ha completado después de reconocer que también ha solicitado información sobre las extrañas circunstancias en las que se produjo la captura de Ismael El Mayo Zambada, histórico líder del Cartel de Sinaloa, al otro lado de la frontera. No entraron en detalle sobre esta cuestión, pero el secretario de Estado “escuchó” sobre los problemas de violencia que se habían desencadenado en el Estado norteño desde entonces.


