El acuífero maya, la principal fuente de agua potable para las comunidades y ecosistemas de la Península de Yucatán, se encuentra bajo una severa amenaza ambiental y de salud pública. Tras un nuevo análisis de calidad del agua realizado en agosto de 2026 en 17 pozos y cenotes de la región, la organización Greenpeace México y la Red en Defensa del Agua y el Territorio Maya To’oné Ja’o’on (Somos Agua) advirtieron que la contaminación por excretas de cerdo y bacterias peligrosas pone en riesgo directo la vida de los habitantes.
Los resultados del monitoreo en municipios como Chocholá, Motul, Kinchil, Celestún y comisarías de Mérida como Molas revelaron altos niveles de materia orgánica, fósforo, nitratos y bacterias coliformes y enterococos fecales. Además, análisis científicos realizados en conjunto con laboratorios de la Universidad Johns Hopkins y de la UNAM confirmaron mediante la técnica molecular Pig2Bac que el origen exacto de esta contaminación fecal proviene de las mega granjas porcinas que operan en la zona.
Wilberth Nahuat Chalé parte de la Red por la defensa del agua de Yucatán dijo que como parte de los pueblos originarios no están de acuerdo con la instalación de estas granjas y exigen a los gobiernos les consulten y los incluyan en las decisiones del lugar en donde han vivido. «Los gobiernos no nos toman en cuenta, nuestra calidad del agua está contaminada, Santa María Chí tiene 8 veces más contaminantes que lo permitido. La granja que se fue no reparó el daño a la comunidad, los cerdos no se fueron, los trasladaron a otros pueblos mayas», lamentó.
Mega granjas porcinas: la causa detrás de la contaminación del agua en Yucatán
La abogada y representante de los pueblos mayas, Lourdes Medina, señaló que, si bien no existe un censo oficial actualizado que determine con precisión el número de instalaciones agroindustriales en la entidad, se estima que hasta el año pasado operaban cerca de 800 granjas de cerdos en Yucatán. La gran mayoría de estas plantas se ubican dentro de la zona conocida como el Anillo de los Cenotes, un ecosistema de alta vulnerabilidad debido a la permeabilidad de su suelo kárstico.
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Los resultados del monitoreo revelaron altos niveles de materia orgánica, fósforo, nitratos y bacterias coliformes y enterococos fecales | Foto: Guillermo Castillo
Medina y las comunidades integrantes de la red hicieron un llamado urgente a las autoridades de los tres órdenes de gobierno —incluyendo a la SEMARNAT, la PROFEPA y la CONAGUA— para que velen por el bienestar y la salud de los pueblos originarios por encima de los intereses financieros del sector agroindustrial.
El Anillo de los Cenotes en riesgo: comunidades exigen la intervención de SEMARNAT y CONAGUA
Los defensores del territorio criticaron la pasividad institucional ante las denuncias presentadas desde hace un año y durante más de una década de conflicto socioambiental, señalando que la lentitud de las dependencias gubernamentales deja entrever posibles acuerdos o contubernios económicos con los empresarios porcícolas. Como muestra de este rezago, recordaron que en más de diez años de exigencias y litigios legales, únicamente dos granjas han sido cerradas definitivamente.
El informe de la Red To’oné Ja’o’on también cuestiona las reuniones bilaterales que las autoridades federales han sostenido con el sector empresarial y con el gobierno estatal sin la participación de las comunidades afectadas, lo que derivó en acuerdos de evaluación ambiental que fueron suspendidos recientemente por un juez federal tras un juicio de amparo promovido por los habitantes.
La organización Greenpeace México y la Red en Defensa del Agua y el Territorio Maya To’oné Ja’o’on (Somos Agua) advirtieron que la contaminación por excretas de cerdo y bacterias peligrosas pone en riesgo directo la vida de los habitantes | Foto: Guillermo Castillo
Pueblos mayas exigen moratoria a la industria porcina y el fin de la impunidad ambiental
A la falta de sanciones y la falta de reparación del daño en comunidades como Santa María Chí, se suma la preocupación por la reciente reubicación de miles de cerdos a la zona de Tepacal y San Antonio Tzacala, en las cercanías de la Reserva Ecológica Cuxtal. Este movimiento representa una amenaza directa para una de las áreas naturales protegidas que abastece de agua potable a la ciudad de Mérida.
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Por todo ello, las comunidades indígenas y Greenpeace México reiteraron su exigencia de establecer un monitoreo independiente del agua, transparentar los expedientes de inspección a mega granjas como GARY y MOBA, reparar los daños ambientales causados e implementar una moratoria inmediata al crecimiento de la industria porcina en el territorio maya.


